Con un comunicado titulado "Las cosas en su sitio" el PSOE, como el principal partido que sustenta al Gobierno, ha respondido a las críticas que se vertieron sobre éste durante el encuentro "Por la familia cristiana" que se celebró el pasado 30 de diciembre en Madrid.
Verdaderamente me ha dejado estupefacto la premura y contundencia con la que el PSOE (no el Gobierno, a quien se criticaba) ha salido al paso de algunas de las opiniones vertidas durante el acto, y particularmente sobre aquella que decía que nuestro ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración de Derechos Humanos recoge cuando habla de la familia. No es que esté de acuerdo con está afirmación (porque entre otras cosas la ONU haba de familia, en general, y no de familia cristiana, a la que se dedicaba el encuentro) pero desde luego tampoco me parece que se haya desplegado una gran política en favor de la familia que predomina en nuestra sociedad (al margen de la fe profesada y de cuantas formas de familia existen). Más allá de esto, que daría para larga discusión, me sorprende, por comparación, la contundencia con la que el PSOE defiende, ante esta afirmación, que en España se garantizan los derechos, y la exigencia, por otra parte, a la Iglesia de "no hacer política" con sus opiniones. No entro a analizar esto último porque, insisto, en la comparación está la clave.
¿Y comparado con qué? Con cuatro años en los que, por otra parte, como siempre, la izquierda abertzale que apoya el terrorismo, bajo sus marcas de Batasuna, ANV o PCTV, ha hecho declaraciones que incluían peores barbaridades y falacias, tales como que en España no hay derechos y libertades, que se tortura o que no hay democracia en el País Vasco... ¿Cuántos comunicados ha sacado el PSOE para defender con contundencia nuestro Estado de Derecho y los derechos y libertades que disfrutamos tras una rueda de prensa de esa gentuza? Evidentemente, ninguno. ¿Cuántas veces ha exigido el PSOE a los miembros de la ilegalizada Batasuna que no hagan comentarios con contenido político, actividad que no pueden ejercer por sentencia de nuestro Tribunal Supremo, y, sin embargo, ha sido condescendiente con ellos apelando a los derechos individuales? Al contrario se han sentado con ellos en una mesa.
Y en la comparación está la clave, porque desde luego que no me siento amenazado por la Iglesia para que comulgue, nunca mejor dicho, con sus ideas, y, sin embargo, los terroristas amenazan, extorsionan y asesinan para tratar deimponerlas. Supongo que digo bien, soy yo quien no me siento amenazado; quizá otros se sienten amenazados por unos y no por otros. No estaría de más, en todo caso, puestos a poner las cosas en su sitio, el recordar que hay un sitio para cada cosa.

"Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.", Gibert Keith Chesterton