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Terra
La Coctelera

Tensión y dramatismo

Bien, ya nos ha explicado el señor Zapatero que, ese interés por mantener la tensión que le confiaba a Gabilondo, alias "Sin problemas, ¿no?", no consistía en insistir en un tratamiento de Viagra sino que se refería a "movilizar al electorado", o lo que es lo mismo, inmovilizar a quienes le votaron en 2004 y están pensando en huir despavoridos hacia, como mínimo, la abstención.

La verdad es que es una explicación plausible: si por una descabellada hipótesis pudieran manipular las encuestas del CIS o pulsómetros afines, hasta les podría interesar, que pareciera que, dentro de la real igualdad, hay una diferencia escasa que necesita de la reacción de los afines más vaguetes. El inconveniente es que la credibilidad de Zapatero es la misma que la de Otegui como Dalai Lama/Hombre de paz.

Ahora bien, lo que no ha explicado Zapatero, que siempre espera que nos olvidemos de algo, es eso de que a partir de este fin de semana se va "a poner drámatico". ¿Quiere decir que aparecerá en sus mitines teatral y afectado? ¿Que los aspectos infaustos dominarán sus discursos? ¿Qué conflicto afrontará y de qué manera para conmovernos? ¿Qué relaciones especialmente significativas revelará? Es capaz de aparecer en un atril con un calavera y recitar su programa cual "abajofirmante" de la plataforma ceja.

Pues nada, es posible que al PSOE le haga falta crear tensión y poner como motos a sus votantes para que no fallen, pero lo que no le hace falta, de verdad, es que Zapatero dramatice. Eso sería sobreactuar porque Zapatero, en sí mismo, es un drama.

Argumentos para reflexionar

Es mucho suponer una conversación sosegada sobre política entre varias personas que reflexionan sobre cuál debería ser el sentido de su voto ante unas próximas elecciones. Pero supongamos que se da esa situación y que ante una postura indecisa unos proponen, defendiendo un voto coherente con una forma de entender la vida, quizá huérfano de partido:
"Sólo pedimos libertad y respeto para proponer libremente nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás. [...] No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. [...] Es necesario promover un gran pacto de Estado sobre la base de la libertad de enseñanza y la educación de calidad para todos. [...] Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. [...] Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas"

Y otros argumentan defendiendo, pongamos, una futura victoria del partido que gobierna para que "no vuelva la turba mentirosa y humillante [la oposición], que piensa desde su imbecilidad, que todos somos más imbéciles que ellos" y "para que los obispos no nos echen encima una teocracia humillante, puesto que[la actual oposición]no piensa pelearse con ellos"

Supuesto el caso sobran comentarios y a algunos parece que le faltan argumentos.

Las cosas en su sitio... y un sitio para cada cosa.

Con un comunicado titulado "Las cosas en su sitio" el PSOE, como el principal partido que sustenta al Gobierno, ha respondido a las críticas que se vertieron sobre éste durante el encuentro "Por la familia cristiana" que se celebró el pasado 30 de diciembre en Madrid.
Verdaderamente me ha dejado estupefacto la premura y contundencia con la que el PSOE (no el Gobierno, a quien se criticaba) ha salido al paso de algunas de las opiniones vertidas durante el acto, y particularmente sobre aquella que decía que nuestro ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración de Derechos Humanos recoge cuando habla de la familia. No es que esté de acuerdo con está afirmación (porque entre otras cosas la ONU haba de familia, en general, y no de familia cristiana, a la que se dedicaba el encuentro) pero desde luego tampoco me parece que se haya desplegado una gran política en favor de la familia que predomina en nuestra sociedad (al margen de la fe profesada y de cuantas formas de familia existen). Más allá de esto, que daría para larga discusión, me sorprende, por comparación, la contundencia con la que el PSOE defiende, ante esta afirmación, que en España se garantizan los derechos, y la exigencia, por otra parte, a la Iglesia de "no hacer política" con sus opiniones. No entro a analizar esto último porque, insisto, en la comparación está la clave.
¿Y comparado con qué? Con cuatro años en los que, por otra parte, como siempre, la izquierda abertzale que apoya el terrorismo, bajo sus marcas de Batasuna, ANV o PCTV, ha hecho declaraciones que incluían peores barbaridades y falacias, tales como que en España no hay derechos y libertades, que se tortura o que no hay democracia en el País Vasco... ¿Cuántos comunicados ha sacado el PSOE para defender con contundencia nuestro Estado de Derecho y los derechos y libertades que disfrutamos tras una rueda de prensa de esa gentuza? Evidentemente, ninguno. ¿Cuántas veces ha exigido el PSOE a los miembros de la ilegalizada Batasuna que no hagan comentarios con contenido político, actividad que no pueden ejercer por sentencia de nuestro Tribunal Supremo, y, sin embargo, ha sido condescendiente con ellos apelando a los derechos individuales? Al contrario se han sentado con ellos en una mesa.
Y en la comparación está la clave, porque desde luego que no me siento amenazado por la Iglesia para que comulgue, nunca mejor dicho, con sus ideas, y, sin embargo, los terroristas amenazan, extorsionan y asesinan para tratar deimponerlas. Supongo que digo bien, soy yo quien no me siento amenazado; quizá otros se sienten amenazados por unos y no por otros. No estaría de más, en todo caso, puestos a poner las cosas en su sitio, el recordar que hay un sitio para cada cosa.

"Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.", Gibert Keith Chesterton

Terremoto

Bueno, acabo de decidir una nueva metodología para escribir en el blog con más frecuencia (aquellos votos de renovación...). Va a ser así de sencillo:voy a Google noticias y comento la primea que salga en portada. Hala, sea la que fuere, yo me lanzo.
Pues lo primero que ha salido es que un terremoto ha sacudido México esta mañana. O sea, que se me ha puesto complicado sacarle unas líneas al post, porque yo venía en plan positivo y me topo con una sacudida pelín destructiva.
De todas formas, no me extraña que a la Tierra le haya dado por estremecerse, porque si hubiera hecho el mismo ejercicio que yo, echar un vistazo a las noticias, cada cual le hubiera parecido mayor motivo de agitación. También puede ser que el temblor haya sido causado por algún malestar provocado por el cambio climático, porque ya se sabe que pasando del frío al calor bruscamente suceden estas cosas. Yo que sé, me gustaría pensar que la sacudida ha sido por una emoción extraordinaria provocada por algún guiño planetario, pero ya soy astro viejo.
No le demos más vueltas. A ver si la próxima búsqueda en Google me da más de sí (y de mí).

La enésima reconversión

Cuántos blogs abiertos, cuántas promesas, cuántas ideas nuevas y votos de renovación...

Me digo que será la última vez y que escribiré todos los días, en uno solo, en el mismo, y seré por fin uno, sin nombre, ni cara, en fin, que no seré, pero al menos siempre no seré el mismo, que casi es dejar de ser el mismo por un momento.

Qué lío. No creo que este sea un buen comienzo.

¡Estás detenido!

Cuando razonas, cualquier cosa que digas puede ser utilizada en tu contra; por eso hay tanta gente que no razona.

Modelarse

Hace ya tiempo desde que se me escapó aquello de la cabeza pero no está mal recordarlo de vez en cuando. Que somos proyecto cuando somos. O que somos cuando somos proyecto.

Necesito darme forma para que alguien me agarre.

Sueño freudiano

Ultimamente tengo el mismo sueño. Uno de esos sueños tan extraños y desconcertantes que parecen una película francesa, o, a lo peor, sueca. Me despierto en una gran cama de matrimonio con un dedo metido en el ojo. Es el de mi esposa, que duerme a mi lado con tan dañina postura. Me levanto y piso un perro que reacciona de mala manera y se afila sus dientes en mis tobillos. Cuando termina de devorarme el pie saca un cepillo de dientes y se los lava mientras canta New York, New York. Yo, estupefacto, salgo de la habitación con tres pies en vez de uno, y camino con singular pericia dirigiéndome a la cocina. Después de desayunar, me visto y salgo de casa a por el coche, para dirigirme al trabajo. A pesar de tener un enorme espacio para maniobrar no consigo sacarlo de la acera. Entonces oigo un golpe en la parte trasera que me estremece.

He atropellado a mi vecina. Ella sonríe porque sabe que no tengo carné de conducir y me despide con el fémur en la mano. Mientras espero en un sémaforo el coche se llena de agua, yo abro las ventanillas para poder respirar y un guardia me pone una multa por verter pececillos de colores a la calzada. "Si hubiesen sido sardinas no hubiese pasado nada", replica. Entonces mi volante se convierte en un pato con los ojos azules que me suelta un discurso sobre el nihilismo. Yo me largo por el tubo de escape y empiezo a correr como un poseso. Todos son patos, menos mi vecina que es un arenque del Atlántico Norte, y, además, lee a Sartre. Doblo la esquina y me encuentro en la escuela de mi infancia. Todos van sin zapatos y con chinchetas en la nariz. Uno de los niños se acerca y me cuenta las leyes de Maxwell, después se transforma en torero y da tres pases de pecho a un cerdo ibérico. Intento escapar pero no puedo porque la mitad de mi cuerpo se ha convertido en portería de fútbol. Cientos de niños llegan con sus balones para chutar a gol. Mientras soy ultrajado de aquella manera, un pajarito se posa en mi hombro y me susurra al oído: "El proceso del trabajo está definido por actividades del hombre orientadas a la transformación de los objetos naturales" . Yo le intento contestar pero solo puedo decir "una barra de pan, por favor" y "me gusta la conquiliología". Esto último no sé lo que significa pero el pájaro se va aterrado silbando La Bien Pagá. Me doy cuenta de que he recobrado mis piernas y que puedo escapar, pero no quiero porque frente a mí desfila una modelo desnuda que anuncia pastillas para la garganta. Yo carraspeo para llamar su atención, pero me ignora; es más, me vuelvo tísico con la sola esperanza de cruzar nuestras miradas pero ella se coge del brazo de un viejecito en perfecto estado de salud que grita excitado y con espuma en la boca:"¡El tamaño no importa! ¡La impotencia tiene cura!" Ahora sí me invade el pánico y corro por calles desconocidas. Entro en una casa que resulta ser la mía. Voy al dormitorio y hallo a mi mujer dormida con el dedo pulgar del pie hundido en uno de sus ojos. Me siento cansado y me acuesto.

Entonces me despierto de verdad, sudoroso. No pasa nada. Mi mujer sigue a mi lado con los ojos libres de dedos. El perro duerme junto al pato y la casa sólo se ve perturbada por el abuelo, que corre, como siempre, tras la enfermera, gritando a pleno pulmón: ¡Espera! ¡El tamaño no importa! ¡La impotencia tiene cura!